Contemplar el mar en Catania

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    Contemplar el mar en Catania

    Autor: Luisa Santangelo

    «Ni siquiera el mar tiene país, pertenece a quienes lo escuchan». Catania tiene una relación con el mar tan profunda como complicada. Lo sabía bien Giovanni Verga, que en la novela «Los Malavoglia» citada arriba describe una práctica a la que los cataneses se acostumbran desde niños: contemplar el mar. En verano, en primavera, en otoño o en invierno. En todas las estaciones el mar etneo es diferente; es una diferencia que se percibe observándolo desde lejos, mientras las olas rompen contra la piedra negra de la lava del Etna. Sin embargo, los mejores sitios para observar el Mediterráneo casi siempre están fuera de los itinerarios turísticos de las guías. En realidad ese es el motivo por el que puedes estar seguro de que allí solo encontrarás a los que han nacido o crecido en esta ciudad.

    El muelle de Levante

    No hay lugar que sintetice mejor Catania que el muelle de Levante. Se encuentra dentro del puerto y se llega a él desde la entrada de la calle Dusmet o desde la parada de metro. Es, como su propio nombre indica, un muelle. Creo que es el lugar más bonito de la ciudad en los hermosos días de sol, que son la mayor parte de los días en Sicilia. Delante está el mar, el Etna detrás, las cúpulas de los edificios más bonitos que se elevan sobre las casas. ¿Algo mejor? Hay quien va a correr allí por las mañanas; otros, en cambio, se adentran en las escolleras para tomar un almuerzo rápido. Además están también los pescadores. Nadie lo diría, pero muchos son jóvenes universitarios que van en busca de un poco de tranquilidad.

    El puerto de Ognina

    No lo puedo evitar, pero todos los puertos deportivos que han conservado su forma de puerto pequeño me producen un efecto inmediato de calidez en el corazón. Porque me recuerdan que vivo en una ciudad cuyos cimientos son su relación con el mar y eso me hace sentir aún más isleña. O, como dijo en una ocasión Carmen Consoli (la cantante que ha dado a conocer el nombre de Catania en todo el mundo), me hace sentir aún más «sirena», incapaz de estar lejos de la playa. Y así en el puerto de Ognina, con los barcos pesqueros con nombres de mujer y las gaviotas que vuelan a ras del agua, la ciudad se mece en el mar.

    El mirador de Santa Caterina

    De día para dejarse conquistar por su belleza, de noche porque es el lugar más romántico de todos. El mirador de Santa Caterina está a las afueras de Catania. Para llegar hay que ir en coche y llegar a las puertas de Acireale, tras un trayecto de unos quince minutos. Después hay que parar en esta placita con un par de bancos, una barandilla y el mar abajo. Que también puedes visitar si quieres. Porque hay una escalera —con cerca de 500 escalones— que lleva hasta la playa de piedras negras. Antiguamente, desde el mirador se observaba cómo los barcos enemigos intentaban atracar en la zona de Catania. Hoy se puede observar la reserva natural que lo rodea. Es uno de los puntos más sugerentes de la Sicilia oriental.

    Localización: Catania ·

    Cómo llegar a Catania