AÉROSCOPIA: ALAS Y AVIONES

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    Aeroscopia

    Author: Pierre-Brice Lebrun 

    Toulouse es un paraíso para los amantes de los aviones: allí se fabrican los Airbus (y los ATR), después, para probarlos, los hacen despegar y aterrizar. Por lo que los habitantes de Toulouse han sido los primeros en descubrir el A380, lo han visto sobrevolar la ciudad cada día; no me canso de las aletas de tiburón del nuevo A350, de su línea y su elegancia, reconozco el A400M por el ruido característico de sus potentes hélices. ¡Imagínese que todos, antes de aterrizar, sobrevuelan mi jardín que se ha transformado en un puesto avanzado de observación!

    A lo largo de las pistas del aeropuerto de Blagnac, los aviones listos para ser entregados llevan los colores de compañías lejanas, y sus alas hacen viajar a los viajeros que están a punto de embarcar: me encanta llegar antes al aeropuerto para pasarlos revista.

    Hace un siglo que Toulouse da alas a Francia. El 9 de octubre de 1890, Clément Ader fue el primero en despegar una máquina voladora: era originario de Muret, justo al lado de Toulouse.

    Latécoère, Dewoitine y Breguet fabricaron después numerosos aviones en la ciudad rosa. Los pioneros del Aéropostal, para llegar hasta África y América del Sur, despegaban de Montaudran, un aeródromo hoy en desuso, cuya pista, que afortunadamente todavía se conserva, se va a convertir en el corazón del nuevo eco-barrio.

    El Caravelle y el Concorde fueron imaginados en Toulouse, ensamblados en Toulouse, y es desde la pista de Blagnac desde donde iniciaron su primer vuelo.

    Más que cualquier otra ciudad del Mundo, ¡Toulouse merecía su Museo de la aviación!

    Es, por tanto, en un terreno reservado desde hace mucho tiempo donde Aéroscopia ha abierto sus puertas, a algunos metros del Aeropuerto de Blagnac y de las fábricas de Airbus.

    Una nave gigante acoge al menos una veintena de aviones, entre los que se encuentra un Super Guppy, el ancestro del Beluga, configurado para transportar secciones de Airbus, un Concorde y un Airbus A300B que se pueden visitar (tomar una pasarela para pasar de la cabina del A300 al Concorde es bastante divertido). También es posible acercarse a algunos metros de un Mirage IIIC, un Mig y un Starfighter (construido en Alemania por Messerschmitt en 1963, ha sido cedido por el museo de la armada alemana de Koblenz), un Crusader y un Merlín IV que ha pertenecido al gobernador de Kentucky (USA) antes de ser utilizado por Météo France. También se podrán visitar los stands que salpican la visita, para comprender todo sobre el funcionamiento de un aeropuerto, el ensamblaje y el pilotaje de un avión, el balanceo, el cabeceo y la orientación, y para interesarse por la arqueología aeronáutica. En el exterior, en la plataforma, se puede deambular bajo otro Concorde (¡cuenta con dos vueltas al mundo!), un Caravelle 12 que voló para Air Inter de 1973 a 1995 y un A400M, llamado Grizzly, que fue el primer A400M que despegó, en diciembre de 2009.

    La mayoría de los aviones pertenecen a las Ailes Anciennes, una asociación de apasionados instalada justo al lado y que se puede visitar de vez en cuando.

    En el Gran Balcón de Aéroscopia, que ofrece una vista panorámica del Museo, un magnífico fresco histórico narra la epopeya de la aviación, desde los pioneros del siglo XIX al futuro de mañana. Los niños, para aprender un montón de cosas, siguen las aventuras de Scopi.

    Admiro la réplica del Blériot XI, el ancestro que voló durante las primeras jornadas aeronáuticas de Toulouse (del 30 de julio al 1 de agosto de 1910) antes de viajar de Pau a Toulouse sin escalas el 27 de febrero de 1911 (196 kilómetros en 1 hora y 40 minutos, es decir, una media de 117 km/h).

    Su joven piloto, Roger Morin, consiguió el Premio del viaje en aeroplano, otorgado por el diario La Dépêche, antes de efectuar varios vuelos por el cielo de Toulouse.

    Acostumbro a zigzaguear entre las maquetas de los Dewoitine y de algunos Latécoère, pero también de todos los Airbus, desde el A300 de 1972 hasta el A380: ¡seguramente tenga la ocasión, cuando los visite, de admirar personalmente algunos en la plataforma de Toulouse-Blagnac!

    INFORMACIÓN PRÁCTICA

    Se accede a Aéroscopia por la Voie Lactée, la carretera que atraviesa el barrio de Aéroconstellation, o en tranvía (parada Beauzelle en la línea 1 y después unos 15 minutos a pie). En la plaza frente a Aéroscopia, con un poco de suerte, podrá tomar algo en Hansel & Bretzel (a la espera de la apertura, justo al lado, de la Ferme Pinot y sus espacios para la restauración).

    Localización: Toulouse · Ver en Google Maps

    Cómo llegar a Toulouse