EL CANAL DEL MEDIODÍA

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    Canal del Mediodía

    Author: Pierre-Brice Lebrun 

    La mejor forma de apreciar los encantos del Canal del Mediodía es pedalear junto a él o recorrerlo a pie: me encanta cruzar Toulouse al amanecer o al anochecer, cuando sus orillas están desiertas. En pocos minutos llego a la campiña, en dirección a Carcasona, Narbona y Sète: una vez atravesado el puerto de Saint Sauveur, empiezan a desaparecer los inmuebles, las viviendas se separan unas de otras, los coches se alejan, las oficinas y naves son cada vez más inusuales… Pronto se oye cantar a las aves y zambullirse a los peces.

    Camino sin meta fija, tranquilamente, hasta el puente siguiente, hasta el próximo panel indicador, hasta la próxima esclusa, con la esperanza de encontrar un bus que me devuelva al centro urbano (lo cual es posible en Ramonville y Castanet): sí, parece que tendré que volver en sentido contrario, aunque la belleza de los lugares, dignos de ensueño, despierte en mí el anhelo de continuar.

    Mi momento preferido ocurre entre semana, cuando las inmediaciones del apacible Canal destilan serenidad, cuando el caminante solitario puede sumergirse en sus sueños y dejar que sus pensamientos divaguen sin que le importunen ciclistas y paseantes.

    Entonces, se adueñan del Canal los pescadores: cada uno en su lugar, con sus costumbres, en su árbol o su pontón, con su cesta de pescar. Me gusta observarles y ver cómo se ocupan del flotador, escrutando la superficie para no dejar escapar ni la más pequeña aleta. Saben que no hay mucho que atrapar, pero lo que importa es estar ahí, en plena calma y tranquilidad, en comunión con este Canal tan magnético.

    Una vía estratégica

    El Canal del Mediodía, inscrito desde 1996 en el Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO, se construyó en el siglo XVII para comunicar el Mediterráneo con el Atlántico. Bordeado de álamos, hoy en día se sigue utilizando principalmente por las embarcaciones de recreo. 

    La construcción, titánica para la época, comenzó en octubre de 1666, durante el reinado de Luis XVI. Las obras duraron 15 años. Tan pronto se inauguró el Canal, se puso en marcha un servicio de transporte de viajeros y correo: por aquel entonces hacían falta cuatro días para viajar desde Agda hasta Toulouse.

    El Canal facilitó los intercambios y avivó las exportaciones: el maíz y el vino de Languedoc viajaban a Marsella y Burdeos en barcas de 20 metros, de motor o de remo. El azafrán y el pastel del País de la Cucaña encontraron nuevas salidas al mercado, mientras que el jabón, el arroz de la Camarga, el pescado seco y las especias se descargaban directamente en el puerto de Saint Sauveur para gran alegría de los comerciantes tolosanos.

    El transporte en tren se impondría más tarde a la actividad económica del Canal: la instalación de las vías férreas, entre 1855 y 1857, puso fin al tráfico comercial.

    Los caminos de sirga se convirtieron en paseos, prestos a recibir bicicletas y peatones. En Toulouse y en los alrededores de Ramonville Saint-Agne, algunas peniches, amarradas durante todo el año, se transformaron en viviendas.

    La cazoleta de Castanet

    Al cabo de un rato me sobrevienen el hambre y la sed. A 12 km de Toulouse se halla un bar-restaurante-salón de té, l’Écluse de Castanet, instalado en la antigua casa del esclusero (¿12 km? No hay de qué preocuparse. Se alquilan bicicletas, por ejemplo, en La Maison du Vélo, justo en frente de la estación Gare Matabiau).

    Me encanta tomar una copa o un café en la terraza, para reponer fuerzas. A veces me regalo un magret de pato, una ensalada o algo que engorda más, una pequeña cazoleta (me encanta la cassoulet típica de la casa), pato confitado o un muslito (souris d’agneau). Es la salida “náutica” del domingo por la tarde, para disfrutar en familia del sol y la calma del Canal, es el local tradicional en el que suelo invitar a las visitas.

    INFORMACIÓN PRÁCTICA

    La Maison du Vélo, 12, boulevard Bonrepos, 31000 Toulouse, 05 34 40 64 72 (de lunes a viernes, de 10:00 a 12:00 y de 13:00 a 18:30; sábados, de 10:00 a 12:00 y de 13:00 a 17:00)

    L’Écluse de Castanet, chemin d’Augustin, 31320 Castanet-Tolosan, 05 61 81 51 67 (abierto todos los días mañana y tarde)

     

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    Cómo llegar a Toulouse