EL PUERTO DE LA DAURADE

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    El Puerto de la Daurade

    Author: Pierre-Brice Lebrun 

    La Daurade es un antiguo puerto fluvial transformado en un apacible espacio verde: árboles en los que apoyarse a la sombra, césped donde tumbarse o hacer un pícnic, juegos para los niños, una terraza para tomar un café y las orillas para admirar el río Garona (es posible recorrerlo, a pie o en bici, durante 32 kilómetros).

    Pescadores de arena

    El lugar está cargado de historia: el bar, por ejemplo, está instalado en una antigua morgue de ahogados, donde se exponían los cuerpos a la vista de los paseantes para ser identificados.

    Se llama “Pêcheurs de Sable” (Pescadores de arena): me gustan especialmente sus bocadillos y su espíritu de “merendero” (regularmente organiza conciertos de jazz en su terraza).

    Los pescadores de arena, en sus largas barcas de fondo plano, remontaban, con una pala en forma de escardillo, la arena que se amontonaba  en medio del río y la descargaban en el muelle para que se secase antes de venderla a los contratistas, que venían a buscarla en carretas tiradas por caballos: había que subir la rampa “de la parte baja del Garona” hasta la calle. Su actividad desapareció a principios del siglo XX.

    Volver a las fuentes

    Me gusta situarme en una esquina, en la orilla o en un banco, a la sombra de un sauce o de un arce, con un periódico o un libro (acabo de terminar Un oscuro fin de verano de Inger Wolf, una novela policíaca danesa publicada por Alba Editorial, os lo aconsejo), los ruidos de la calle, más arriba, los amortiguan los graznidos de las gaviotas y los gritos de los niños, cuando, a lomos de un pez, se lanzan al abordaje de su gabarras encalladas en la arena.

    La gabarra es un barco tradicional de transporte de viajeros y mercancías.

    Los bancos son de gres de los Pirineos, mientras que el muelle y los senderos son de guijarros recogidos en el Garona, los muros, que datan de Luis XV, acaban de ser restaurados (¡se han remplazado los ladrillos uno a uno!). Una fuente subterránea discurre bajo La Daurade, por la noche la iluminación la sigue por su cauce.

    Una virgen negra

    Cabría imaginarse que este puerto se llama La Daurade por un pez, pero no: el origen de su nombre se encuentra en los baños de oro (daurada, en occitano) de Notre-Dame de la Daurade, que domina el puerto y vigila el Garona con su mirada amable.

    Allí encontramos frescor, techos pintados y una magnífica virgen negra.

    Antaño, un puente cubierto franqueaba el Garona para conectar La Daurade y el hospital Saint-Jacques du Bout-du-Pont, justo enfrente: ambos pertenecían a los Benedictinos.

    El puente fue remplazado, a principios del siglo XVII, por el Pont Neuf, que todavía existe. El hospital Saint-Jacques se ha convertido en la sede de los Hospitales de Toulouse, y la cúpula de cobre de la capilla Saint-Joseph (siglo XVIII), justo detrás, sigue sacando una cabeza a todo el mundo.

    Barcos-lavadero

    En el puerto estaban amarrados los barcos-lavadero, que aportaban mucha animación. ¡Eran muy útiles antes de la llegada de las lavadoras! 

    Las lavanderas profesionales, que vivían en la rue des Blanchers, bajaban con sus grandes cestas, el puerto se llenaba de tendederos para que, bajo el sol y sacudida por el viento, la colada se secase rápidamente. Las calles del barrio dan testimonio de su pasado: la rue Peyrolières, por la que hemos pasado antes, debe su nombre a los caldereros (los “payroles” son calderos) que trabajaban junto con los fundidores de campanas y los armeros (en la rue Balestrières se alojaban los fabricantes de ballestas, y los fabricantes de chalecos habían colonizado la rue des Giponiers).

    Aprendeos bien todas estas anécdotas: para besar a vuestra novia, a veces, incluso en el romántico Quai de la Daurade, hay que contarle algunas historias…

     

    Localización: Toulouse · Ver en Google Maps

    Cómo llegar a Toulouse