LA FUNDACIÓN BEMBERG

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    Bemberg

    Author: Pierre-Brice Lebrun 

    Una gran puerta, en la esquina de una calle, no lejos de Esquirol. Entramos por curiosidad, atraídos por la luz: Toulouse rebosa patios escondidos que albergan, tras sus altos muros, un esplendor con frecuencia inaccesible. Este está abierto y lo disfrutamos tímidamente. Tras varios pasos bajo el porche nos encontramos, a pocos metros de la calle, frente a un espectáculo impresionante: una excepcional colección renacentista de ladrillo rosa, culminada por un campanario que apunta al cielo. Tanta belleza nos deja sin palabras. El sol reluce en las paredes y ventanas, el ruido de la ciudad se desvanece. Descubrí este lugar un día al ir de compras (el centro peatonal de la ciudad está justo detrás), una maravilla que no muchos tolosanos conocen.

    Una logia acogedora

    Bajo los arcos se halla un restaurante-salón de té desde el cual puede contemplarse el patio y el edificio. Era mediodía, me senté y comí muy bien: la «cassoulet» era excelente, probablemente una de las mejores de la ciudad, bien gratinada, sabrosa, abundante... me encantó. La Loggia se ha convertido desde entonces en uno de mis restaurantes favoritos. Me encanta llevar a almorzar allí a mis amigos, que quedan deslumbrados por la belleza de esta mansión. ¿Verdad que es bonita mi ciudad?

    Una exposición fabulosa

    La belleza no solo es exterior, sino también interior: hay que adentrarse en el Hôtel d’Assézat, que alberga las fabulosas colecciones de la Fundación Bemberg. Su antiguo propietario quería que el visitante se sintiera como en casa, que paseara tranquilamente de salón en galería y se detuviera ante las obras expuestas, pinturas, esculturas, bronces... La decoración de las salas en enfilade crea la sensación de descubrir en condición de amigo invitado.

    La primera planta (hay que subir por las escaleras y olvidarse del ascensor) aloja a los antiguos de la Sala Venecia (pintura veneciana del siglo XVIII y mobiliario veneciano) en la Sala de la Mensajería (pinturas y bronces del Renacimiento), pasando por la Galería de Retratos, donde se hallan las obras de Lucas Cranach (1515-1586) que inspiraron el logotipo de la Fundación y los dos retratos de Nicolas Tournier (1590-1639), recientemente adquiridos por la Fundación, uno azul y uno rojo a juego (la National Gallery de Washington estuvo cerca de hacerse con ellos, ¡pero nosotros nos adelantamos!).

    La mejor colección de Bonnard del mundo

    La segunda planta es territorio de los modernos: puntillistas (Bonnard, Vuillard, Derain), realistas (Fantin-Latour), fauvistas (Dufy, Matisse), impresionistas (Monet, Boudin, Gauguin). Descubrimos, en el Salón de los Dibujos, obras de Modigliani, Cézanne, Pissarro y Picasso, Degas y Toulouse-Lautrec. La Sala Bonnard contiene la mayor colección del mundo de pinturas de Pierre Bonnard (1867-1947), incluidos dos magníficos autorretratos.

    Esta colección es de una riqueza inmensa. Me encanta pasear por la segunda planta y pararme ante un retrato, un paisaje, la cara de una bella desconocida...

    Bajamos por el pasadizo exterior para admirar nuevamente el patio, que tan bello se ve desde lo alto, y nos detenemos en La Loggia para no regresar de golpe al mundo rutinario, a la ciudad, al ruido, sin antes degustar un helado de violetas. Porque esto es Toulouse, ¿o no?

    Localización: Toulouse · Ver en Google Maps

    Cómo llegar a Toulouse