FESTIVAL DE CINE DEL LIDO DE VENECIA

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    Mostra del Cinema

    Autor: Michele Del Pup

    La isla de Lido de Venecia, famosa por sus playas, es también conocida por ser la sede del Festival Internacional de Cine de Venecia. Se trata de uno de los más antiguos del sector con orígenes que se remontan a 1932, solo superado por los célebres Premios Óscar, cuya primera edición fue en 1929.

    El evento, cuyos preparativos dan comienzo ya a finales de julio, se celebra entre finales de agosto y principios de septiembre. En el paseo marítimo con vistas al Palazzo del Cinema, sede del festival, se inicia una agitada actividad para la puesta a punto de las instalaciones y espacios al aire libre que servirán de marco para el evento.

    Al pasar por delante de los montajes en diferentes momentos del día, puede observarse cómo las construcciones aumentan sin cesar su tamaño desde por la mañana hasta por la noche, como si fuese un juego de construcción para niños a gran escala.

    Al final, todo está preparado para ver a las estrellas brillar bajo los focos en la noche inaugural. Sobre la alfombra roja que conduce al Palazzo del Cinema desfilarán celebridades, directores, productores y personalidades VIP, una pasarela que se repetirá durante las noches sucesivas.

    Ya desde por la mañana, un grupo de fans monta guardia a lo largo de las vallas para poder estar en primera fila por la noche y así ver de cerca a sus ídolos, fotografiarlos y, los más afortunados, estrechar sus manos y quizá conseguir un ansiado autógrafo.

    No solo es un espectáculo de luces, colores y sonidos, sino que además es un continuo ajetreo de personas que se apresuran de una sala a otra para no perderse ninguna proyección desde primeras horas de la jornada hasta bien entrada la noche.

    No solo acuden profesionales del sector, sino también estudiosos del cine y corresponsales de prensa. Provenientes de todos los rincones del planeta, cubren el evento para sus medios impresos o en línea, y publican sus críticas de las películas, así como los cotilleos del día sobre las estrellas y demás personajes que asisten al festival.

    Al atardecer, un desfile de glamour invade el acceso al Palazzo del Cinema, donde damas con gráciles vestidos de noche acompañadas de caballeros de traje oscuro asisten a la sesión vespertina de las principales películas a concurso.

    Entre ellos, se encuentra una multitud de curiosos y habitantes del Lido que pasan de camino a sus casas tras disfrutar de uno de los últimos días de playa antes del final de la temporada estival, la cual toca su fin con el Festival de Cine.

    Más tarde, el día siguiente a la clausura del festival, cuando ya se han apagado los focos y se han marchado los invitados más o menos famosos y los corresponsales, comienza el trabajo de desmantelamiento de las instalaciones dedicadas al evento.

    Los balnearios cierran algunos días después y entonces un aire de disimulada melancolía envuelve la isla, que vuelve a pertenecer solo a sus habitantes, a la espera de la próxima edición. Será entonces cuando los balnearios abrirán de nuevo sus puertas y los focos volverán a encenderse para que el Festival de Cine devuelva al Lido de Venecia a las portadas de la prensa de todo el mundo.

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