FIESTAS VENECIANAS

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    Biennale

    Autor: Michele Del Pup

    Los venecianos tienen dos citas religiosas que no se pierden nunca: la fiesta del Redentor y la Madonna della Salute (la Virgen de la Salud).

    Ambas, que se celebran desde hace siglos, tienen su razón de ser en el voto que hizo la ciudad para poner fin a las terribles epidemias de peste que diezmaron la población en el pasado. Dicho voto contemplaba la construcción de iglesias a cambio de la gracia concedida.

    Cada año se renueva el peregrinaje de los venecianos a las dos iglesias, facilitado por la construcción provisional de puentes flotantes, uno que cruza el Gran Canal y otro que atraviesa el Canal della Giudecca.

    Pero la fiesta del Redentor, la noche del tercer sábado de julio, es también la fiesta de los «foghi», el espectáculo pirotécnico de fuegos artificiales en la cuenca de San Marco, literalmente cubierta de embarcaciones.

    Se parte por la mañana, o a primera hora de la tarde, cargando en la barca los platos típicos para la velada, cocinados y preparados previamente: pato relleno, «sarde in saor» (sardinas fritas con cebolla caramelizada), pasta y guisantes, la imprescindible sandía y una buena provisión de bebidas, todo ello dispuesto en bolsas frigoríficas portátiles para mantener los alimentos fríos durante el largo y caliente día de verano.

    Por la tarde las barcas empiezan a amarrarse en los lugares previstos para disfrutar del fresco de la noche, mientras sus ocupantes cenan a bordo a la espera de los fuegos artificiales, tras los cuales se parte de nuevo para volver a casa o amarrar en cualquier otro sitio y pasar la noche en la embarcación; mientras, los más jóvenes se dirigen al Lido para continuar la fiesta en la playa hasta el amanecer.

    Tengo un vivo recuerdo de la Madonna della Salute, que se celebra el 21 de noviembre, de cuando de niño iba con mi madre, mis tías y mis primos a la Iglesia della Salute y no había excusa que valiera para no ir aunque, como ocurre a menudo en ese periodo del año, no hiciera buen tiempo y el día fuese frío y lluvioso.

    Sin embargo, para nosotros el paseo hasta la iglesia terminaba con algún pastel que nos compraban en los puestos de la feria montados en la plaza de la iglesia.

    El plato tradicional es la «castradina», una sopa de carne de carnero que dicen que los venecianos tomaban para entrar en calor mientras esperaban en la barca la primera misa de la mañana.

    Muchas son también las festividades que derivan de tradiciones laicas antiguas y recientes. Por mencionar una, el conocidísimo Carnaval de Venecia.

    Otra festividad que los venecianos mantienen se celebra el 25 de abril, día del patrón de la ciudad, San Marco. Es tradición que en este día los novios y los maridos regalen a sus novias y mujeres el «bocolo», un capullo de rosa roja para recordar su amor. La costumbre viene de una leyenda que trata de un joven, muerto en batalla en tierras lejanas, cuya sangre había manchado de rojo unas rosas blancas que posteriormente se llevaron a su prometida.

    Leyenda o realidad, las mujeres venecianas no renunciarían por nada del mundo al «bocolo» que les regalan sus parejas.

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    Cómo llegar a Venecia