LA FRUTERÍA FLOTANTE

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    La frutería flotante

    Autor: Michele Del Pup

    También en Venecia, como en todas las ciudades, han sucedido muchos cambios con el transcurso de los años. Viejas costumbres y oficios han desaparecido, dejando su recuerdo en fotos de época o en historias que sólo cuentan los ancianos. Quien ya haya superado el medio siglo de vida tiene recuerdos de cosas que ya no existen. Al bajar del vaporeto en Giardini y entrando por la larga avenida arbolada, una vez pasado el gran estanque con la estatua de Giuseppe Garibaldi - héroe nacional de la independencia - se entra en la calle dedicada al mismo.

    Esta parte de Venecia, hasta hace alguna década, era un área popular, muy viva y donde cada mañana, excluidos los domingos, había un mercado de barrio. Una larga fila de puestos de fruta y verdura en el canal de la calle y otra fila, organizadas en semicírculo, vendían toda variedad de pescado, sobretodo local.

    En las cálidas noches estivales, durmiendo con las ventanas abiertas, uno se podía despertar por los ruidos, que cada mañana al alba, surgían de las barcas provenientes de los mercados de abastos. Descargando cajas de fruta y verdura de temporada para disponerla sobre los mostradores para la venta, los hombres intercambiaban charlas, chistes y bromas.

    A menudo, en verano, también llegaba una gran barca llena de sandías, que quedaba atracada en el canal hasta que se vendían todas. El propietario vivía a bordo, donde cocinaba y dormía hasta que se acabara la mercancía, y se volvía a ir para volver con un nuevo cargamento.También alguna pequeña barca de pescadores se paraba a vender el pescado iluminado por la tenue luz de una vela, animando el canal al atardecer.

    Con la llegada del otoño aparecía un hombre, siempre con una chaqueta blanca, que caminaba arriba y abajo por la calle con un gran cesto de mimbre bajo el brazo en el que escondía - manteniéndolas calientes - judías cocidas que vendía en papel de estraza con un poco de sal esparcida por unas pocas liras.

    Via Garibaldi era un barrio muy popular, colorido y lleno de chavales de todas las edades que corrían y jugaban en la calle y los jardines. Hoy día ya no están los chicos, y de los muchos puestos solamente quedan unos pocos, pero una de las pocas que han quedado es muy típica: una reventa de fruta y verdura flotante. Una barca, siempre atracada en el canal, donde Luca y Massimo, los dos propietarios, venden muchos productos de la región y de las islas de la laguna. En particular de S. Erasmo, famosa por sus alcachofas y desde donde partían los cargamentos de estos productos directos a Venecia, donde se vendían en las barcas, conducidas por las mujeres. Una antigua tradición que se repite con las regatas femeninas de nuestros días.

    Todavía hoy, en el Ponte dei Pugni, cerca del campo S. Margherita, se encuentra otra 'reventa flotante' de fruta y verdura, dos recuerdos de la ciudad de hace un tiempo que continúan una tradición.

    Localización: Venecia · Ver en Google Maps

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