SONIDOS Y COLORES EN VENECIA

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    Sonidos y colores en Venecia

    Autor: Michele Del Pup

    En cada estación, Venecia reserva sorpresas, algunas se encuentran deambulando por las calles y descubriendo lugares insólitos, otras son, por así decirlo, el telón de fondo de la ciudad y, en ocasiones, peculiares de esta.

    En cuanto a sonidos, esta ciudad es, sin lugar a dudas, atípica: falta el tráfico de las carreteras, solo se escucha el ruido de los motores de las embarcaciones que surcan los canales y el ruido de otros medios de transporte con un sonido propio. Cuesta entender que falta “algo” hasta que uno se da cuenta de que dicha ausencia es el ruido del tráfico automovilístico de los autobuses, coches y motos con sus chisporroteos y el sonido de los cláxones.

    El tráfico veneciano crea sonidos más fluidos y cadenciosos, menos nerviosos, que se diluyen sobre las aguas de los canales para luego debilitarse gradualmente al caer la noche, cuando las barcas de transporte de mercancías y de otras actividades dejan de transitar.

    A estos ruidos se une el crujido de los remos de las góndolas que salen de repente de un pequeño canal a la vía principal de la ciudad, el Canal Grande, acompañadas de las charlas entre los gondoleros mientras reman y de sus característicos gritos cuando se acercan a una encrucijada de canales.

    En invierno, la ciudad vive momentos de un encanto inigualable, con el sol, pero también con la niebla que envuelve todo con un mantel guateado y diluye los ruidos que parecen provenir de cualquier dirección, mientras que los colores del día se disuelven en un juego de evanescencia que hace desaparecer casas, edificios e iglesias para que, luego, aparezcan de repente.

    Pero también en los extraños días soleados de invierno, especialmente despejados y brillantes tras alguna borrasca, la ciudad se asoma vestida con los colores de las telas del Tintoretto, con cielos en todas las tonalidades de azul. Si se observa la ciudad desde Piazzale S. Maria Elisabetta del Lido, se puede admirar rodeada de un cinturón de montes nevados cuyas cimas brillan bajo el sol.

    Las puestas de sol invernales ofrecen espectáculos increíbles, con el sol al rojo vivo que tiñe el cielo y la laguna con todas las tonalidades de rojo, mientras desaparece tras la iglesia de Santa Maria della Salute. El cielo pasa del rojo al azul hasta dejar paso al color de la noche que avanza.

    Entonces, se perfila la silueta de la ciudad sobre este cielo nocturno, iluminada por las luces de las farolas, los escaparates y las ventanas.

    En este paisaje encantado, son poquísimos los ruidos, ligeros y lejanos, que llegan a nuestro oído, como si quisieran acompañarnos en un dulce sueño.

    Localización: Venecia ·

    Cómo llegar a Venecia