UN PASEO POR LA LAGUNA

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    Un paseo por la laguna

    Autor: Michele Del Pup

    La laguna de Venecia se divide en dos partes, una al sur y otra al norte, ambas salpicadas de islas grandes y pequeñas, muchas de ellas deshabitadas y abandonadas, en las que se encuentran testimonios de la historia de la ciudad.

    A veces tengo la oportunidad de ir a Torcello a visitar a un amigo que compró una casa en la isla.

    Para llegar a esta lejana zona de la ciudad se puede usar la motonave de la línea 14, que sale del muelle frente a la iglesia de la Piedad, a poca distancia de S. Zaccaria.

    Desde el puente superior de la motonave se contempla una vista panorámica de la laguna en un trayecto que, durante casi una hora de agradable navegación, atraviesa gran parte de la laguna Norte hasta llegar a Burano.

    Después de una breve parada en el Lido, la motonave se pone de nuevo en marcha hacia Punta Sabbioni; al pasar se puede disfrutar del fuerte de S. Andrea, obra de arquitectura militar que defendía la entrada a Venecia desde el mar.

    Después se cruza la entrada del puerto de S. Nicolò, donde la vista se pierde en el mar abierto y, tras atracar en Punta Sabbioni, el viaje continúa entre los silenciosos canales de la laguna Norte.

    Mi amigo, que por trabajo está siempre en medio de la gente y de la frenética confusión que reina en el centro de Venecia, encuentra en Torcello un lugar para la tranquilidad, en el silencio de la laguna, donde parece que la vida sigue aún los ritmos del pasado.

    En este oasis de paz, para relajarse y superar el estrés, se va en barca por los canales, donde de vez en cuando lo acompaño remando juntos e inmersos en un silencio al que no se está apenas acostumbrado, roto solo por el sonido de algún barco pesquero; mientras, a lo largo de las orillas de la laguna, en las pequeñas franjas de tierra que apenas emergen del agua, viven garzas, garcetas y  cigüeñuelas que corretean en busca de comida.

    Una vez acabado el breve paseo, ya que remar cansa mucho si no se está acostumbrado y entrenado, se regresa dirigiéndose hacia las coloridas casas de Burano que guían nuestra vuelta a casa como a los viejos pescadores.

    Regresando a Venecia, en la tarde noche, la luz del atardecer colorea la laguna con inesperados matices y regala una vista de otro mundo, mientras vuelvo a casa sobre esta agua que rodea la ciudad haciéndola única.

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    Cómo llegar a Venecia