UNA CARRERA EN EL GRAN CANAL

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    Una carrera en el Gran Canal

    Autor: Michele Del Pup

    A veces me gusta comportarme como un turista en mi ciudad. Con la cámara de fotos al cuello me voy a dar una vuelta mezclándome con la colorida muchedumbre estiva, casi 20 millones según las últimas estadísticas, de extranjeros que invaden pacíficamente cada año las calles y plazas de Venecia.

    Pocas son ya las zonas a las que no llegan los turistas aun en número reducido respecto a la gran masa que visita los lugares clásicos, como plaza S. Marco o Rialto.

    Una de mis excursiones preferidas bajo la apariencia de falso turista es una de las más simples pero también de las más escenográficas y que me sorprende siempre por su fascinación nueva y diferente.

    Solo hay que subir a un vaporetto de la línea 1 y recorrer el tramo que hay a lo largo del Canal Grande, la «calle» principal de Venecia, en la que se reflejan casas y edificios en una alternancia que deja siempre sorprendido por sus formas y colores.

    Mi secreto para disfrutar mejor de la travesía consiste en sentarse en los asientos de la popa del vaporetto, desde donde, mientras avanza el barco, aparecen de repente casas y edificios en una continua sucesión y se alejan lentamente.

    La mejor trayectoria es la que va de Piazzale Roma o desde la estación de trenes hasta S. Zaccaria, donde concluye, ofreciendo a la mirada la embocadura del Canal Grande con la Punta della Dogana y el espectáculo de la entrada en la cuenca de S. Marco.

    Un recorrido que de día es fantástico pero que de noche reserva una fascinación aún mayor y particular, con las luces que iluminan tenuemente los edificios que dan al canal y las ventanas de las casas iluminadas en las cuales se pueden vislumbrar, al pasar, fugaces apariciones de estanterías llenas de volúmenes, cuadros colgados de las paredes, increíbles lámparas y personas que se mueven dentro de las casas.

    Rodeado del silencio, el vaporetto se desliza lentamente rompiendo, con el ruido repentino de las alzadas al aproximarse a los atraques de las paradas, la magia del escenario mudo que se perfila delante de nuestros ojos.

    El espectáculo del almohadillado de Ca' Pesaro, del gótico de la Ca' d'Oro, la Pescheria, pasar bajo el puente de Rialto, Ca' Farsetti, tenuemente iluminada, Palazzo Balbi, que resplandece en cambio de luz propia en la llamada «volta de canal», la ensenada del Canal Grande, a la cual le sigue la majestuosidad de Ca' Foscari y Ca' Rezzonico, por citar solo alguno de los más famosos, hasta llegar a la mole de la basílica de la Salute, que preludia, al final de este asombroso viaje por la «calle» principal de Venecia marcado por la Punta della Dogana, desde donde la mirada se abre a la cuenca de S. Marco mientras aparece Piazza S. Marco con su increíble escenografía.

    Localización: Venecia · Ver en Google Maps

    Cómo llegar a Venecia