VENECIA FUERA DE TEMPORADA

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    venecia fuera de temporada

    Autor: Michele Del Pup

    Una ciudad puede visitarse de muchas maneras pero que están sempre vinculadas con el tempo disponible y con lo que se desea encontrar o descubrir durante la estancia.

    Venecia, como todas las ciudades históricas, ofrece mucho en materia de museos y edificios históricos, de vistas espectaculares o lugares antiguos e impregnados de historia.

    Pero está también la Venecia, un poco menos visible si bien bajo los ojos del visitante, y es la Venecia de las atmósferas, los colores y la belleza conmovedora que se encuentran especialmente a comienzos de otoño o en invierno

    Lejos de los períodos de temporada alta, cuando en la ciudad parecen darse cita los turistas de todo el mundo, la ciudad a menudo se deja ver envuelta en un manto de neblina, cuando no de niebla densa, como si quisiera ocultarse a las miradas y cambia la percepción de los lugares, amortiguando el sonido y la luz, o cuando un cielo gris cubre la ciudad y la sensación de humedad que impregna el aire penetra en los huesos aun si se está abrigado.

    En esos momentos para mí la ciudad es ella misma, como una anciana señora que se ha quitado el maquillaje y, a pesar de los signos de los años, muestra aún su belleza intacta y su encanto atemporal.

    Una bellezza hecha de sensaciones impalpables, de impresiones de atmósferas en las se encuentra una melancolía casi triste que, como la niebla, envuelve la ciudad y a las personas.

    Y mientras transeúntes apresurados aparecen repentinamente de la neblina para desaparecer luego con la misma rapidez, dejando detrás de sí el resonar de sus pasos, uno se encuentra sumergido en un mundo irreal, casi de ensueño, en el que el tiempo parece haberse detenido y en un instante se siente transportado a un pasado lejano y se espera ver aparecer, desde la bruma en la que están sumergidos, personajes de otros tiempos envueltos en sus capas, con tricornios en la cabeza, que hablan de viajes al Oriente y de sus negocios.

    Pero, de repente, la bocina de un barco que pasa nos despierta de golpe del sueño, porque Venecia es justamente eso: un sueño con los ojos abiertos, para quien puede y desea soñar.

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    Cómo llegar a Venecia