VIVIR CON EL AGUA

    Volver
    Barche voga pesca

    Autor: Michele Del Pup

    Moverse en el agua es normal para quien nace y vive en Venecia que, a diferencia de las ciudades costeras, está situada en una amplia laguna menos expuesta al peligro del mar abierto.

    Creces rodeado de este elemento que impregna la vida cotidiana y desde pequeño aprendes a chapotear dentro, de hecho, una de las actividades que casi todos los habitantes de esta ciudad saben hacer es nadar.

    Desde niños se familiarizan con el elemento líquido cuando las madres llevan, en primavera y verano, a sus hijos a la playa, donde juegan en el batiente y se sienten cada vez más seguros en el agua hasta aprender, si no a nadar con estilo, al menos a mantenerse a flote.

    Hace tiempo se enseñaba a los niños a nadar en los canales de la ciudad, donde hoy está prohibido bañarse, tirando al agua una tabla de madera a la que agarrarse mientras se aprendían los rudimentos de mantenerse a flote o bien atados a una cuerda que un adulto sostenía desde la orilla, y daban las primeras brazadas inexpertas.

    Una necesidad, en el pasado, para quien en el futuro acabaría trabajando en el agua, cuando se empezaba a trabajar ya de jovencitos; por esos tiempos, más aún que hoy, en Venecia el trabajo estaba en los barcos pesqueros o de transporte y, en el siglo pasado, en los grandes "bragozzi" que transportaban mercancías por las costas del mar Adriático.

    Pero saber nadar era útil también en tiempos más recientes, cuando los jóvenes jugaban persiguiéndose entre las barcas amarradas en los canales y no pocas veces alguno, al dar un paso en falso, acababa bañándose de forma imprevista, a menudo fuera de temporada.

    Otra actividad importante hace tiempo unida a los transportes y a las  barcas era la boga. Hoy realizada como "oficio" por los gondoleros para la felicidad de los turistas. Hace un tiempo estaban los gondoleros "de casada" que, como los chóferes actuales de los ricos, estaban al servicio de una "casa" de familia noble y eran los conductores utilizados para transportar en góndola a toda la familia noble por la ciudad.

    Además de los gondoleros, hoy practican la boga un gran número de apasionados que se dedican a ello en su tiempo libre. Muchas sociedades remeras distribuidas por toda la ciudad llevan a cabo esta antigua tradición, y los bogadores reman de pie en las clásicas barcas de la laguna; las embarcaciones más numerosas son los sandali en todas sus variantes. Se rema a proa y a popa, con los remos respectivamente a derecha e izquierda para equilibrar el impulso y mantener la barca derecha; o bien, un solo bogador en popa con dos remos, más propio de expertos.

    Una de las actividades competitivas más frecuentes en la ciudad son las regatas, que tienen un amplio calendario que empieza en primavera y termina el primer domingo de septiembre. Ese día corre por el Gran Canal el cortejo de la Regata Histórica de Venecia  seguido de las regatas de las diversas categorías de embarcaciones con una competición reservada a las mujeres.

    También la pesca se encuentra entre las actividades que practican los venecianos, sobre todo en periodos concretos del año en que los peces entran en la laguna en busca de lugares tranquilos para la reproducción o cuando vuelven al mar.

    Paseando por la orilla partiendo de S. Elena hasta casi S. Marco puedes ver pescadores aislados absortos en esta actividad. Otro pescan desde la barca en determinadas zonas de la laguna donde hay mayor afluencia de peces, mientras otros, con barcas un poco más grandes, salen al mar.

    Se pesca de todo un poco, desde las preciadas doradas y lubinas hasta los menos apreciados pero sabrosos gobios, con los que se hace un excelente risotto o una buena sopa. No faltan las sepias que se pescan también desde las orillas, con la oscuridad, bajando una lámpara de gas para atraerlas y capturarlas con la red en la superficie.

    Ver en Google Maps

    Cómo llegar a Venecia