LA CASA-MUSEO DE D'ANNUNZIO

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    La casa-museo de D'Annunzio

    Autor: Alessio Corazza - Twitter

    Hace poco que ha terminado la Primera Guerra Mundial. Italia está entre las naciones vencedoras de un conflicto que ha destrozado Europa. Pero es una victoria amarga, no solo por las enormes pérdidas humanas. Muchos territorios limítrofes habitados por italianos se han perdido también. "Victoria nuestra, no te mutilarán", promete el famoso poeta Gabriele D'Annunzio.

    Hay que tener en cuenta este contexto histórico cuando se visita el Vittoriale degli Italiani, la gran casa-museo que D'Annunzio mandó construir en los años veinte del siglo XX en la orilla occidental del lago de Garda, en el pueblo de Gardone Riviera.

    D'Annunzio era un personaje muy famoso en esa época, y no solo por sus méritos literarios. Sus aventuras románticas eran de sobra conocidas, así como sus vuelos demostrativos y temerarios (tenía el certificado de aviador). Animó a que Italia entrara en la guerra, combatió y resultó herido. Después del armisticio intentó conquistar la ciudad de Fiume, cedida a Yugoslavia (Rijeka, hoy en Croacia).

    El Vittoriale fue construido precisamente para celebrar lo que D'Annunzio consideraba su "vida inimitable" y, al mismo tiempo, para glorificar el gran pasado de la Italia finalmente vencedora pero "humillada" por el conflicto mundial.

    La primera vez que estuve en el Vittoriale yo era un niño y me quedé con la boca abierta. ¿En qué otra villa del mundo hay una buque militar en el jardín? ¿O un avión suspendido de la cúpula de un auditorio (el mismo con el que D'Annunzio sobrevoló Viena lanzando manifiestos en los que se leía "Viva Italia")? ¿O incluso un teatro al aire libre, con forma semicircular, como los de los antiguos romanos, con vistas al lago? 

    ¿Y qué decir del interior de la casa? Todas las habitaciones tienen un nombre sonoro ("habitación de la música", "habitación del mapamundi") donde cada centímetro cuadrado de espacio está cubierto de objetos: libros, cuadros, esculturas, prensa, fotografías, adornos, muebles, alfombras, jarrones. Incluso el baño parece un museo. Siempre me he preguntado cómo una sola persona pudo conseguir acumular tal cantidad de objetos en una sola vida.

    Si estás en Verona, el Vittoriale no está exactamente a la vuelta de la esquina. Está a unos setenta kilómetros, la mitad de ellos a lo largo de una carretera provincial que suele tener mucho tráfico. Pero hay un atajo muy pintoresco.

    De hecho, desde Torri del Benaco, en la orilla veronesa del lago, hay un ferry (equipado para el transporte de automóviles) que, en unos veinte minutos, lleva a la orilla opuesta, atracando en el pueblo de Toscolano Maderno. Desde allí a Gardone Riviera hay solo cuatro kilómetros, en dirección al sur.

    ¿Pero por qué limitarse al Vittoriale? Una vez que estás en la otra orilla, puedes aprovechar la ocasión para explorar un tramo de costa precioso, con montañas que - a medida que se continúa hacia el norte - están cada vez más sumergidas en el agua. Hay quien lo compara, por su belleza, con la costa Amalfitana.

    Una de mis metas preferidas por esta zona es Gargnano, a pocos kilómetros al norte del atraque del ferry. Un pueblecito pintoresco, con cafeterías y restaurantes que dan al puerto, donde la especialidad es el pescado de agua dulce (empezando por el lucio) capturado en el lago.

    Si tienes tiempo, puedes seguir hasta Limone sul Garda, la verdadera joya de este tramo de costa, donde desde hace siglos se practica el cultivo del limón más al norte de toda Europa, mérito del particular microclima del lugar. Pero hay otra particularidad que hace famoso a este pueblecito aislado durante siglos, hasta la construcción de la carretera del Garda en los años treinta del siglo XX: la longevidad de sus habitantes.

    De hecho se descubrió que los "limonesi" de verdad tienen en la sangre una proteína especial que disminuye el riesgo de dolencias relacionadas con la edad. Una especie de elixir de la vida que corre por su sangre. Por tanto, es por esto que el pueblo presume de un porcentaje de centenarios extraordinariamente superior a la media. Y es sin duda un buen sitio donde envejecer.

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