La magia de la Navidad en Verona

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    La Stella, los mercadillos y las exposiciones: la Navidad en Verona es mágica

    Autor: Alessio Corazza - Twitter

    Aunque perdiese de repente la noción del tiempo, seguro que reconocería la inminente llegada de la temporada navideña por un detalle inconfundible. Si mientras paseo por Piazza Bra veo la enorme estrella cometa fijada al suelo, con la cola que describe un gran arco que desaparece dentro de la Arena, solo me viene un pensamiento a la cabeza: ya está aquí la Navidad.

    La Stella de Piazza Bra es el símbolo indiscutible de la Navidad en Verona junto a la tradicional muestra de los belenes, que se desarrolla en el interior de la Arena y que este año cumple 32 ediciones. Mis padres me llevaban siempre de pequeño y, para refugiarme del frío invernal, me pegaba a los escaparates y me quedaba mirando anonadado los arroyos y las cascadas que presidían bucólicas escenas rurales con pastores, artesanos y herreros.  Ahora que soy padre, veo el mismo asombro en los ojos de los niños.

    Por lo que respecta a las compras, el principal atractivo navideño de Verona en los últimos años es un producto de importación. Se trata de los puestos del mercado de la ciudad alemana de Núremberg, que ocupan Piazza dei Signori, una de las más bellas de las muchas que tiene la ciudad. Adornos navideños, dulces, salchichas a la plancha, etc. Todo ello en un clima de fiesta, y de confusión. El mercado ha logrado un éxito increíble y ha conseguido que Verona se llene de gente que visita la ciudad en Navidad solamente para verlo.

    Sin embargo, yo prefiero otros puestos que me traen recuerdos de la infancia: los de la fiesta de Santa Lucía, que se celebra el 13 de diciembre y que para los niños veroneses equivale a Papá Noel. Mucha gente se queja de que los productos que se venden ya no son como los de antes, pero también hay que tener en cuenta que los gustos de los niños han cambiado. En cualquier caso, ahora que tengo una cierta edad, ya no voy para comprar juguetes, sino por motivos gastronómicos. Solo aquí, en Verona, me permito el capricho de comer ¡un "bombolone" frito!

    Estas Navidades, mientras se pasea por Verona, uno se puede tropezar con dos exposiciones que vale realmente la pena visitar. La primera, dedicada al posimpresionismo en Europa, presenta obras de Van Gogh, Seurat y Mondrian, y ocupa el Palacio de la Gran Guardia, que da justo a Piazza Bra.

    La segunda tiene lugar en el Palacio Forti, que también es la sede del museo de la ópera AMO, y dedica una muestra monográfica a Tamara de Lempicka, una pintora de origen ruso que alcanzó el éxito en los años 20 en París gracias a sus obras elegantes, modernas y transgresoras, entre las que destacan numerosos desnudos de algunas de sus amantes.

    En cualquier caso, lo que más me gusta de la Navidad en mi ciudad no son ni los mercadillos ni las exposiciones, sino el ambiente que se respira en el centro, que se anima con la gente que busca desesperadamente un regalo, los amigos que se reúnen en las cafeterías para desearse felices fiestas y las familias que pasean disfrutando de las luces y los adornos. Bajo la estrella de Piazza Bra, todo el mundo parece mejor.

    Localización: Verona ·

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