TELEFÉRICO AL PARAÍSO

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    Teleférico al paraíso

    Autor: Alessio Corazza - Twitter

    Al principio estás en la orilla del lago, en mangas cortas, disfrutando del sol y el rumor de las olas. Diez minutos después estás en alta montaña, a dos mil metros de altura, respirando un aire cortante y con un anorak puesto.

    Hay pocos lugares en el mundo donde se pueda cambiar de paisaje y clima en un periodo de tiempo tan breve: uno de ellos es Malcesine, uno de los pueblos con más encanto de la ribera oeste del Garda.

    El cambio de perspectiva es posible gracias al teleférico Malcesine-Monte Baldo, una de las principales atracciones de la provincia de Verona, visitada cada año por más de 300 000 personas, y que sigue aumentando.

    La subida desde las orillas del lago hasta la cima es tan rápida como espectacular. Puedes acceder al teleférico justo al salir del centro del pueblo y ganar altitud. Se hace una primera parada a mitad de camino para cambiar de cabina, y después se hace el último tramo hasta llegar a la cima del Monte Baldo.

    El Baldo es un macizo montañoso de la provincia de Verona que, geográficamente, se extiende por la ribera oeste del lago de Garda. Es especialmente conocido por la variedad de su flora, tanto que recibe el sobrenombre del «Jardín de Europa».

    El teleférico es la forma más cómoda de acceder a la cumbre del monte Baldo, al que de lo contrario solo se podría ir a pie. La cabina del teleférico está diseñada para girar sobre sí misma durante la subida. De este modo, el mismo viaje es espectacular y permite apreciar a 360 grados un paisaje cada vez más amplio a medida que se gana altitud.

    Una vez que llegues a la estación, te aconsejo que llenes bien los pulmones de aire bueno y te gires para admirar el paisaje.

    Quien sufra de vértigo que se agarre al brazo de un amigo. Es un poco como encontrarse en la terraza del gran cañón, solo que debajo no está el río Colorado sino el lago de Garda, el más grande de Italia, que puede contemplarse por completo desde aquí.

    En los meses de invierno, cuando la montaña está cubierta de nieve, el ambiente a gran altitud es aún más mágico. La última vez que estuve, salí de Malcesine una fresca mañana de febrero: cielo despejado y temperatura de 6-7 grados. Al terminar la subida la temperatura había caído a 5 grados bajo cero.

    Había nevado algunos días antes y había cuajado. Por eso alquilé un par de esquís y pasé todo el día recorriendo de arriba abajo las pistas del pequeño pero espectacular territorio cavado en esta ladera.

    En verano, el teleférico se convierte en el medio con el que los turistas del lago huyen del bochorno. Cuando el calor se vuelve sofocante y ni siquiera un chapuzón en el lago es de mucha ayuda, no hay nada mejor que un paseo a gran altitud.

    Desde aquí, para quien le guste el senderismo, se pueden hacer algunas excursiones muy bonitas, no muy complicadas ya que, estando ya en la cima, no hay que tener muy en cuenta el desnivel.

    Si vas hacia el sur, llegarás en una hora de camino al refugio Telegrafo, y desde allí, en los 2200 metros de la cima, hay otro punto panorámico espectacular, sobre todo por toda la parte meridional del lago. En cambio, si sigues hacia el norte, llegarás al refugio Chiesa y desde allí se ve otra cumbre, la del monte Altissimo.

    Después, cuando quieras bajar, hay dos opciones. La primera, volver a bordo del teleférico y hacer el camino inverso. De esta forma estarás en 10 minutos en el punto de partida.

    La segunda opción es mi preferida: bajar a pie desde la cima del Baldo hasta el lago. El camino tiene tramos empinados, pero está bien marcado y es todo cuesta abajo. Además, se atraviesa una reserva natural integral, un ecosistema puro que permite ver un bosque completamente análogo a los que, en siglos pasados, cubrían cada ladera de esta montaña, cuyo nombre deriva del alemán bald, «bosque».

     

    Localización: Verona · Ver en Google Maps

    Cómo llegar a Verona